sábado, 22 de abril de 2017

Juancho Plaza



A lo bestia,


Se levantó corriendo al váter. Allí, abrazada al inodoro, las imágenes de la noche anterior se bamboleaban en su cabeza. Decidió no volver a verse así por culpa de los bajos instintos que la dominaban. Pero en la alcoba, esperaba la tentación con ojos de cordero.

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