viernes, 29 de marzo de 2013

Claudio J. Mazza, implacable



Desenvuelto y cómodo en la narrativa apegada al realismo lírico, nuestro novelista nos sorprende con pasajes tenebrosos y desconcertantes que dejan sin habla.

Que se arrime un poco más al borde de la cama, así nos ve mejor. Y si quiere, que aplauda, pero de hoy no pasa. Ya estoy harto de tus excusas: “mi pobre Benito…”, “vuelve para acusarnos”… ¡Si antes no lo podías ni ver! ¡Si fue tuya la idea del matarratas!  Anda, quítate esos pantalones y vuelve a la cama mientras me acabo la copa. Y por cierto, ¿qué le has puesto? ¿Has cambiado de ginebra? Me encanta que sea tan amarga…

El amor es ciego

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