domingo, 24 de marzo de 2013

Juan Rodríguez DS, versátil

Según figura en los papeles de una vieja referencia catastral, este madrileño nació en 1964. Afirma no saber escribir, pero le da igual; ni nada de vinos, pero no se cansa de probar uno tras otro. Y es que si hubiera tenido que hacer solo lo que sabía, seguramente habría sido nada. Los estudios mal, el fútbol mejor, pero con  los estudios mal, el fútbol tampoco pudo ser. Luego vino la universidad, la de aquí con los minis de cerveza y el mus, y la de allá con cheerleaders y hamburguesas (con cerveza). Todo para terminar haciendo publicidad, los anuncios que nos joden las películas, lo único que encontró donde se podía escribir sin saber y además cobrando. En todos estos años dice no haber aprendido, pero ni falta que le hace, con un mundial, dos eurocopas y cinco Nobel de literatura este país ya tiene suficiente.


Que se arrime un poco más al borde la cama, si es que esa acumulación de kilos de carne flácida que decoran su cuerpo le permitieran ni un solo centímetro más de margen antes de rebosarse y caer al suelo. De un tiempo a esta parte la vida de Julián era eso, un vago recuerdo de algo que no fuera comer y defecar, comer mierda y defecar lo mismo. La muerte de María se llevó todo menos su apetito, que pulió y perfeccionó hasta encontrar en su mórbida satisfacción el confortable refugio para esconder una soledad que alimentaba con kilos de miedo a tener que vivir sin saber cómo hacerlo.
La vida que pesa

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te parece esta historia?