viernes, 22 de marzo de 2013

Claudio J. Mazza, en REC



Que no solo es el largoletraje lo que cultiva nuestro novelista de cabecera, sino también el microrrelato, del que ahí va un ejemplo. El día menos pensado lo oímos en la radio.


Y restos de lágrimas en las mejillas, entre la cartografía de chocolate que redibuja las costas de la boca. El pelo alborotado y polvoriento, anidando fantasías; las rodillas de nuevo heridas como en anteriores justas. La bicicleta tirada en la calle, miembro amputado del Centauro Justiciero, y Gasparú, que fue dragón, ahora me lame, me ladra y me vuelve a empujar con el hocico. Y mis ojos, teñidos con el jugo de naranja del ocaso, miran hacia mi casa, hacia mi madre en la fábrica, hacia mi padre cuando estaba y hacia lo que vendrá.

El centauro justiciero

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