miércoles, 6 de noviembre de 2013

Lalty Mint Sidi, una narradora sin fronteras

LAS VULNERABLES, de Lalty Mint Sidi


En este relato me he limitado a contar la historia de Fatu que, aunque sea un personaje ficticio, representa fielmente la realidad de miles de niñas en Mauritania. Estas vivencias las comparten tantas y tantas Fatus anónimas, por eso he querido darles un nombre y una historia, para que no caigan en el olvido, para recordar que esta vulneración de los derechos de la mujer ocurre a día de hoy, y no solo en Mauritania.
Lalty Mint Sidi

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La pequeña Fatu corretea apresurada para mantener el ritmo de su madre, que la lleva casi en volandas cogida de la mano. Debe de tener ocho años, aunque apenas aparenta seis: menuda,  de tez bastante oscura, escaso cabello negro formando ricitos indomables, y facciones aniñadas, aún sin definir. Sus grandes y oscuros ojos, generalmente redondeados por la curiosidad infantil, hoy más que nunca se asemejan al ardiente disco solar que curte la piel de los lugareños.
Hacía varios meses que Fatu descubría a los adultos, mejor dicho, a las mujeres, hablando de ella o  de algo que la concernía, ya que cada vez que aparecía cambiaban de tema y sus ásperas voces se suavizaban. Uno de estos episodios ocurrió un viernes, cuando los hombres se fueron a rezar a la mezquita. Mariem, la madre de Fatu, estaba amasando cuscús con sus hermanas, Avida y Gueshmula:
—Ya es la hora, cuanto antes zanjemos el asunto, mejor- estaba diciendo Gueshmula, la hermana mayor.
—¿Mejor? Pero, si es demasiado pequeña… ¡Que Alá la proteja! Si al menos pudiésemos retrasarlo uno o dos años.
—Yo en esto apoyo a Gueshmula: cuánto mayor se haga Fatu, más consciente será de lo que le hagan en ese lugar. Somos su familia y lo que más nos importa es su bien, así que haznos caso.
—Inchallah- concluyó Mariem con un suspiro al ver entrar a la niña cargando con un cubo de leche recién ordeñada. Sintió una punzada de culpabilidad al estar planificando algo que le provocaría a su hija tanto dolor, pero era para evitarle futuros sufrimientos. ¡Qué contradicción, ¿no?!

sábado, 1 de junio de 2013

Paz Roca, de regreso y con fuerza

De nuevo con su haiku penibético, la autora refuerza la presencia de los sentidos en la lírica espontánea y recia.



No quiero lavar la camisa
para no lavar tu olor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Juan Sánchez, dibujante mítico

El folklorismo penibético está presente en este dibujo, La Kakaruka, hecho con tinta de Bic sobre cartón de tarta, una obra a medio camino entre el diseño de camisetas y los monstruos míticos granadinos.


La Kakaruka

Sole Sánchez, del jardín al óleo.

Cuando se encuentra una vía dentro del competitivo mundo del arte, la inspiración y la determinación son fundamentales.


Carlota Conde, promesa infantil.

Atención a estos garabatos, que serán valiosos -eso esperamos todos- en unos años. No le perdamos la pista a esta joya del dibujo impromptu.


lunes, 13 de mayo de 2013

Glecy Fagundes y Alberto Sánchez, pedagogos bilingües

La lengua portuguesa, nos llega desde lo más hondo de Carabanchel.

Meu nome é Isadora, sou brasileira e dentro de pouco mais de sete meses completarei quarenta anos. Até agora obtive da vida tudo aquilo que razoavelmente se pode esperar dela. Tive uma infância feliz, uma adolescência moderadamente problemática, uma juventude convencionalmente rebelde e agora alcancei a maturidade estável, o sonho dos justos, ou melhor, marido, trabalho e filhos. Para mim, o tempo já pode decorrer na segurança do bem estar, do imutável bem estar que proporciona saber que um dia perfeito será seguido por uma sucessão de dias perfeitos. Nunca havia tido um desequilíbrio emocional em minha vida. Em cada momento fiz o que correspondia e o resultado foi sempre o esperado. Não sofri a angústia, nem a dor, nem a necessidade. Não sofri. Até as duas semanas atrás, de fato, não havia sofrido tampouco a perda de nada significativo para mim.  Foi então que senti pela primeira vez em minha vida a perda de algo com significado, de algo que me importava. Perdi a meu primeiro familiar, minha avó. Ninguém da família pode dizer que tenha sido uma surpresa. Noventa e três anos, sem ter nenhuma doença diagnosticada, dão para deixar um espaço à dúvida sobre o que pudesse acontecer cada dia ao amanhecer, ou ao anoitecer, ou em qualquer instante. Em definitivo, teve lugar a consequência lógica de todo um processo vital. O resultado mesmo da vida, e ao que nos conduz, à morte. Todos da família sentimos esse acontecimento. Meu pai e meu tio, homens maduros, com os cabelos embranquecidos, se sentiram órfãos pela primeira vez em suas vidas. Todos prefeririam seguir com ela ao lado, mas todos sabem da impossibilidade de cumprir esse desejo.
A caixa mágica

viernes, 29 de marzo de 2013

Claudio J. Mazza, implacable



Desenvuelto y cómodo en la narrativa apegada al realismo lírico, nuestro novelista nos sorprende con pasajes tenebrosos y desconcertantes que dejan sin habla.

Que se arrime un poco más al borde de la cama, así nos ve mejor. Y si quiere, que aplauda, pero de hoy no pasa. Ya estoy harto de tus excusas: “mi pobre Benito…”, “vuelve para acusarnos”… ¡Si antes no lo podías ni ver! ¡Si fue tuya la idea del matarratas!  Anda, quítate esos pantalones y vuelve a la cama mientras me acabo la copa. Y por cierto, ¿qué le has puesto? ¿Has cambiado de ginebra? Me encanta que sea tan amarga…

El amor es ciego

Paz Roca. Paz en la tierra.

Sus versos serenos esconden una enorme inercia, un impulso que los hace estallar en las mismas narices de quienes no los leen con el tiempo que merecen.



Siempre es poco el tiempo.
Nunca será el suficiente.
***                 
Amor y clandestinidad:
buena suma para vivir.

Juan Rodríguez DS, el retorno con fuerza

Sensible al drama humano, nuestro creativo alcanza a conmover sin facilitarnos el sollozo, y de ahí que no nos salgan lágrimas de lástima sino de rabia y de enojo.
 
Y restos de lágrimas en las mejillas que no se esforzaba en disimular. Y restos de hambre en el estómago, o a lo peor en el alma, que tampoco quería esconder. De su mano, en la cola del comedor social, la más pequeña de todas que, ajena al dolor de su madre, sujetaba entre sus brazos una muñeca que también lloraba, pero de otra manera. Porque las muñecas lloran sin sufrir, sin saber por qué un corazón de verdad, de los que laten, se rompe en pedazos cuando la vida nos esquiva. Hacía frío ahí afuera… y más allí adentro. 

Las manos frías

J.A. Romera, supremo hacedor.

Tras una ausencia que se nos hizo larga, regresa a nuestro blog J.A. Romera, el cronético más afamado de este lado del río Pecos. Aunque lírico en su esencia, la épica de su afición al cine del oeste le rebosa a través de personajes incólumes.
 
Ella quería reencontrarse con la verdad o al menos con una parte. De él se acordaba físicamente, aunque simplemente fuera una recreación fantasiosa de su memoria. Menudo, no muy alto, con el pelo y los ojos muy negros, lento de movimientos y casi siempre triste. Laura recordaba que sólo reía cuando veía películas. El resto del tiempo lo pasaba sentado sin hacer nada o metido en el bar. No recordaba navidades felices,  ni vacaciones especialmente alegres. No había más que recordar.

Tú ya no eres nada

lunes, 25 de marzo de 2013

Paz Roca, pétrea y sutil

Los recientes acontecimientos de sede vacante y la bicefalia posterior de la misma sede, junto a las fechas de conmemoración que todos llamamos vacaciones de primavera, todo eso no puede con la actividad creadora de nuestra poetisa, que vuelve a nosotros con naturalidad y sorpresa.
 

Podría creer, pero sé lo que sé.
Sé lo importante y lo que no lo es.

domingo, 24 de marzo de 2013

Juan Rodríguez DS, versátil

Según figura en los papeles de una vieja referencia catastral, este madrileño nació en 1964. Afirma no saber escribir, pero le da igual; ni nada de vinos, pero no se cansa de probar uno tras otro. Y es que si hubiera tenido que hacer solo lo que sabía, seguramente habría sido nada. Los estudios mal, el fútbol mejor, pero con  los estudios mal, el fútbol tampoco pudo ser. Luego vino la universidad, la de aquí con los minis de cerveza y el mus, y la de allá con cheerleaders y hamburguesas (con cerveza). Todo para terminar haciendo publicidad, los anuncios que nos joden las películas, lo único que encontró donde se podía escribir sin saber y además cobrando. En todos estos años dice no haber aprendido, pero ni falta que le hace, con un mundial, dos eurocopas y cinco Nobel de literatura este país ya tiene suficiente.


Que se arrime un poco más al borde la cama, si es que esa acumulación de kilos de carne flácida que decoran su cuerpo le permitieran ni un solo centímetro más de margen antes de rebosarse y caer al suelo. De un tiempo a esta parte la vida de Julián era eso, un vago recuerdo de algo que no fuera comer y defecar, comer mierda y defecar lo mismo. La muerte de María se llevó todo menos su apetito, que pulió y perfeccionó hasta encontrar en su mórbida satisfacción el confortable refugio para esconder una soledad que alimentaba con kilos de miedo a tener que vivir sin saber cómo hacerlo.
La vida que pesa