viernes, 20 de abril de 2018

RELATO GANADOR DEL IV CERTAMEN YK ACCESORIOS 2018





SEPTIEMBRE
Javier Puchades

Ella nunca lo había hecho. Sería su primera vez. Él le dijo que se relajase. Ella lo miro y puso su mano por encima de la rodilla, acariciando la entrepierna. Un instante  mil veces imaginado. La sacó y, cuando nadie miraba, leyó la chuleta para copiar en el examen.

PARTICIPANTES EN EL IV CERTAMEN YK ACCESORIOS

POR ORDEN DE LLEGADA

Relato 1 CONSULTA Alejandro Pozo
Se sentó en el sillón, medias negras que por encima de la rodilla terminaban en unas blondas, minifalda de cuero negro. Llegué a su cara, abrió su boca perfilada rojo cereza y algo se movió en mi entrepierna, pues no vi sus dientes, sino su sonrisa vertical.

Relato 2 DESILUSIÓN Jesús Manzaneque
—Por encima de la rodilla —dijo mirándole a los ojos.
—Doctor, no puede hacerme esto. Han sido años de paciente espera, de entrenamiento en solitario; tanto sacrificio para nada.
—Usted verá, es eso o la infección le matará rápidamente.
—Yo quería echar a mi cuñado a patadas, ¿ahora qué?


Relato 4 ANILLOS Pablo Fraile
La niña aún no conoce la muerte, es pura efervescencia: gira en torno a un tueco que le llega por encima de la rodilla. Antes, en medio del verde rabioso, el tueco era un arce frente al que nadie paraba. Ahora, como otras cosas importantes, se aprecia su falta.

Relato 5 MAGIA Esperanza Tirado
Nada por aquí, nada por allá. Literalmente, nada. Ni por encima de la rodilla ni por debajo del sombrero. Cuando cerraron los ojos el mago hizo su magia, llevándose la tarta, las bebidas y todos los canapés de la fiesta.  El mago les había dejado con la boca abierta.

Relato 6 HOMBRE PRIMITIVO Javier Ximens
Como paleontólogo, observando con detenimiento una tibia y un trocito de rótula, puedes reconstruir gráficamente cómo eran las mujeres hace millones de años, y, sin embargo, no eres capaz de darte cuenta de que ese « ¿Vas a salir con la falda por encima de la rodilla? », es acoso.

Relato 7 ALIENTO Josefa Molina
Era fácil imaginarlo. Por encima de la rodilla todo resulta más fácil. Claro que tampoco hay que extralimitarse. Que se lo digan a Madame Bovary, un roce supone el aliento del alma; una mirada, la pasión que se desata. El fin tiene forma de ópera trágica. Como la vida.

Relato 8 NAHI Manuel Peiró
Dicen que vivía en ella, por encima de la rodilla y muy lejos de la realidad. Si le buscabas, seguro que ahí podrías encontrarle, intentando escalar por una roca  blanca y fría en una imposible verticalidad. Vivió y murió sobreviviendo al vacío en el anhelo de la palabra deseo.


Relato 9 ENTENDER LA IGUALDAD Nieves López
Hijo único, madre viuda y abuela.
Yo, era invencible, incluso dictador.
Era el rey y mi casa mi refugio.
Una tarde oí discutir a mi madre con mi abuela, “Por encima de la rodilla no puede ser”, es demasiado corta.
Supe entonces que existían dos mundos.

Relato 10 AERONÁUTICA PARA PRINCIPIANTES José Manuel Dorrego
Volar es cuestión de método. Basta borrar tu cuerpo por encima de la rodilla con una goma de lápiz. Luego, un leve impulso y estarás planeando ¿Te parece complicado?  Tal vez te falte actitud y algo de imaginación. Odio a la gente que no sabe volar.

Relato 11 TÍMIDA CURIOSIDAD Rafa Olivares
Una enredadera tatuada, con hojas en forma de corazón, ascendía por sus piernas hasta desaparecer, bajo su falda, por encima de las rodillas. Iba con un joven musculoso y malencarado y les habría preguntado si la obra estaba terminada y qué fue del tatuador, pero me dio corte.

Relato 12 FUERZA DE VOLUNTAD O LA PASIÓN POR LA LECTURA Alfonso Cañizares
Hace poco, aprendí a leer y a escribir. A mis sesenta y tantos años, casi me avergüenza; aunque todo comenzó cuando observé a mi hija llorar leyendo un libro. Una sonrisa delatora suya, me aseguró ser inigualable placer. No debía perdérmelo antes de morir.

Relato 13 LAS ESCALERAS Florentino Santos
Su falda oponía resistencia a subir por encima de la rodilla; pero las inclinadas escaleras del metro hacían quedara al descubierto el inicio de un redondeado glúteo, de color melocotón.
El fugaz momento, fijó mi atención directamente en la caza que levantaba vuelo, ante mi absorta mirada.

Relato 14 SAN VALENTÍN Luisa Gil
Siento cómo una red me rodea por encima de la rodilla y me hace caer. El mar me quiere para él y envía a las olas que agarran mi larga falda de terciopelo púrpura y tiran de mí hasta posarme para siempre en su lecho.

Relato 15 PADRE Jordi Peñas
Ni sus amenazas, ni sus risotadas. Ni el ralentí del coche, ni el sollozo de padre, nada puedo oír.  Queda poco, lo sé. Por encima de
la rodilla, no más. No esperarán.
Me mira como de niño, dejo caer la pala. Hace mucho calor en esta cuneta.

Relato 17 ANSIEDAD Javier Chavero
El nivel del líquido elemento comenzaba a inquietarme profundamente. La superficie del agua, ondulante, se ubicaba ya por encima de la rodilla, engendrando una sofocante sensación de asfixia. Instantes después, era literalmente incapaz de respirar. Al cabo, recobré la calma, justo al tomar conciencia de haberme sumergido boca abajo.

Relato 18 MUDA PROVOCACIÓN Pilar Alejos
Tras la cortina que los separa, ella tiembla entre sollozos al tener que revivir el miedo, el asco y el dolor que sintió aquel terrible día.
Cuando le preguntan, sin mostrar arrepentimiento, él responde:
—Señoría, soy inocente. Ella lo deseaba. Llevaba la falda por encima de la rodilla.

Relato 19 EN BUSCA DEL AMOR Marta Márquez
Ella sabía que no debía entrar en aquella fábrica pero su curiosidad era mucho más grande que su raciocinio. Su pierna quedó encajada entre una masa de hierros. Por suerte para ella, encontró lo que buscaba pero perdió la pierna por encima de la rodilla.

Relato 20 CAZADOR CAZADO Esther de la Rosa
Raimundo salió de caza, su afición favorita desde los 15 años. Aquella tarde él fue la pieza; pisó un cepo y nadie en 5 km a la redonda para asistirle. Cuando lo encontraron ya era demasiado tarde... le tuvieron que cortar la pierna por encima de la rodilla.

Relato 21 Vanesa Ávila
“Descansa bonita, te echo de menos.” Amor. Entrega. Pasión. Un mensaje de muchos que, por encima de la rodilla y por debajo de ella, llenaron aquel verano que parecía no tener fin. Sin embargo, aquel verano se tornaba especial y es que aquel mensaje, aquel mensaje… no era para mí.

Relato 22 FIN Ignacio Dufour
Tras la colisión con la nave de su archienemigo, una pierna amputada por encima de la rodilla era todo lo que quedaba de nuestro héroe.

Relato 23 INVASIÓN Emy Lázaro
Salvando las distancias con la otra pierna, al equilibrista, encaramado a la copa del árbol más alto las hormigas ya le llegan por encima de la rodilla.

Relato 24 ANAERÓBICO Rocío Martín
Cuando le llegó por encima de la rodilla empezó a inquietarse. Tocaba los límites sin estirarse. El pulso se le aceleró. Subía veloz. En segundos le llegó a la boca —no podía seguir gritando—; a la nariz —ni respirando—; a los ojos. Soltó el aire que le quedaba.
Relato 25 TU RISA Carmen Luengo
No sé quién paseaba a quién, Max me llevó por donde quiso, acabé de barro hasta por encima de la rodilla. Me mirabas estupefacta y sin mediar palabra empezaste a reír a carcajadas, con tu risa contagiosa mi loca amiga. Tu risa el más bonito de mis recuerdos.

Relato 26 Jesús de la Plaza
Las ondulaciones se acercaron, confundido el horizonte cayó la noche convirtiendo el mar en un inmenso espejo curvo de sábanas oscuras. Por encima de la rodilla sintió el primer mordisco. Nada de diapositivas: su mente no pudo pensar en otra cosa que en el absurdo nombre de su chaleco salvavidas.

Relato 27 MENTA Y SAL María Jesús Briones
Tú, cimbrando minifalda escocesa, mascas chicle de hierbabuena. Yo, embutido en pantalón vaquero rajado por encima de la rodilla, muerdo  pipas saladas: sabor del primer  beso.

Relato 28 CUARTETO Ana Isabel Muñoz
Existe una gran diferencia entre que el agua te llegue por encima de la rodilla o por el cuello. A las 2 y cuarto de aquella madrugada fría, ese pensamiento atenazaba a Eleonora Harris. Aun así intentó relajarse escuchando a los músicos que aún resistían en la cubierta del Titanic.

Relato 29 NIEVA Rosa Sánchez
El golpe fue brutal. Intentó moverse, pero no podía. Quiso gritar pero no tenía voz. Los copos de nieve caían más deprisa, más fríos, más densos.
El agresor se alejó caminando sin prisa, sin calma, sin rastro. Para entonces la nieve le cubría por encima de la rodilla.

Relato 30 EL ARROYO Pedro Jesús Rodríguez
Me gusta cerrar los ojos y sentir correr el agua por encima de la rodilla. Me encanta la sensación de frescor.
Dicen que no va bien para el reuma, pero a mí me da la vida. Me devuelve a la juventud.
Abro los ojos ¡Maldito trasvase! Pertinaz sequía.

Relato 31 POÉTICA Luis Vallés
-¿Por encima de la rodilla…?
Las incisivas preguntitas de mi madre siempre poniéndome de puta ante la dependienta.
Pero solo esta libertina de mí atendió la llamada del hospital el día de su bendito accidente.
-Perdimos la pierna -explicó un triste cirujano-, incisión profunda por encima de…
-¡Gracias, Señor!

Relato 32 CALABAZAS Margarita del Brezo
Desde que a Cenicienta le tuvieron que amputar las piernas por encima de la rodilla después de salir despedida de la carroza por exceso de velocidad, el príncipe le toma prestados los zapatos de cristal y el collar de perlas para acudir a sus citas clandestinas con el cochero.

Relato 33 MINIFALDAZO Luisa Hurtado
Su madre siempre dijo que aquella que llevaba la falda por encima de la rodilla tenía los sueños cortos, y puede que tuviera razón; no mucho después se casaba con Javier, aquel muchacho de buena familia que lo era de entendederas.

Relato 34 CRUZAR Belén Sáenz
Con un inesperado chasquido, el foco del Checkpoint Charlie desvela las piernas de Marilyn, justo por encima de la rodilla. Caen los copos de nieve siguiendo el embrujo de su falda blanca mientras los rebeldes derribamos el muro a golpe de piqueta, sin sospechar que nosotros también estamos muertos.
Relato 35 NI TODOS LOS MOJITOS DEL MUNDO Adriana Alcol
Y allí, delante de mi segunda copa, pasada la medianoche y tendida en el suelo de nuestro salón vestida con ese camisón negro que me queda por encima de la rodilla, entendí que ni todos los mojitos del mundo lograrían que pudiese olvidar(te).


Relato 36 EL REGRESO Silvia Asensio
Fue lo primero que hizo al volver del hospital: mirar por encima de la rodilla a través del espejo. Pero no pudo reconocer la imagen de aquel niño que en su ausencia, se había convertido en hombre.

Relato 37 COLEGIO DE MONJAS Patricia Collazo
Prohibido usar faldas por encima de la rodilla, llevar las uñas pintadas y hablar con los del colegio de curas. Pues lo hacemos en silencio, bromeábamos entre nosotras.
Si en lugar de tanta regla nos hubieran dicho que podías quedarte embarazada la primera vez...

Relato 38 QUE VIENE Luis Miguel Morales
El lobo, antes de marcharse, subió con mimo la sábana por encima de la rodilla del niño y, para que no se despertara, meció la cuna con el mismo cuidado que tuvo, instantes antes, al comerse a sus
padres.

Relato 39 CICATRICES Lola Sanabria
Por encima de la rodilla, la cicatriz culebreaba como cauce de río seco. Testigo del fragor de la batalla. Ella la mostraba con orgullo. No quería olvidar que una vez, para defender su vida, acabó con la del hombre que la mantenía cautiva en su propia casa.
Relato 40 CUENTO VERDADERO Pablo Vázquez
El reloj marcaba las doce. Ninguna carroza llegó a la puerta del palacio.
Cenicienta sintió cómo se erizaba el vello por encima de la rodilla. Después le crecía por los brazos y el resto del cuerpo.
Mientras, la luna llena proyectaba su sombra en las baldosas.

Relato 41 LLUITA Pepe Ferrer
Gairebé no es mullava mai. Era un noi prudent. Però els dies de sequera havien acabat. Arribava l’hora de fer un canvi.
Va donar dues passes endavant i es va mullar. I tant que es va mullar!  Ja li arribava per sobre del genoll i el compromís anava pujant.

(Traducción: LUCHA Prácticamente nunca se mojaba. Era un chico prudente. Pero los días de sequía habían acabado. Llegaba la hora de hacer un cambio. Dio dos pasos hacia delante y se mojó. ¡Y tanto que se mojó! Ya le llegaba por encima de la rodilla y el compromiso iba en ascenso.)

GRACIAS, GRÀCIES, ESKERRIK ASKO, GRAZAS


domingo, 23 de abril de 2017

CLAUDIA CARPINTERO SÁNCHEZ



La historia de 1000 finales
Todo empezó una noche de 1936. Había habido un bombardeo en el parque Phong Nha Ke Band en China por parte de los rusos. Un poblado de agricultores fue masacrado debido a unos rumores de que había instalaciones secretas, pero, cuando los equipos de rescate y los militares llegaron no encontraron a ni una sola víctima, ni supervivientes. Ningún testigo vivo o muerto que diese una pista de lo que había pasado. Las especulaciones se hacían cada vez mas fuertes según el tiempo pasaba y las autoridades del país no encontraban respuestas lógicas que calmasen a la gente. Como todo, al final dejaron el caso sin resolver, y la gente se fue olvidando hasta que ese recuerdo desapareció.
Por cierto, me llamo Alison Daniels, soy geóloga americana y acabo de terminar la universidad junto a mis compañeros del club de investigación. Hemos decidido entre todos ir al parque que les h e mencionado antes. Queremos pasar unos días juntos antes de separar nuestros caminos. Mi mejor amiga y confidente, Christine Peters, una luchadora, sus padres no son muy agradables y desatan toda su ira contra ella, por eso es muy fría a veces pero tiene un gran corazón, de hecho tiene pensado alistarse en la armada, William Roswook., es un chico muy raro pero tiene su encanto, lo que mas me molesta es que no es nada intrépido y siempre lo cuestiona todo. Y por último pero no menos importante, Louis Valentino, un cazador en toda regla, fuerte, valiente y guapo. Es un chico muy osado para mi gusto pero Christine está loca por él.
Bueno, como os decía, al llegar al aeropuerto de Sahangai todos hemos cogido un autobús para llegar a nuestro destino, el parque de Los Milares de China. Así llaman al grupo que vive allí, pero nadie tiene pruebas de que existan.
Christine sugirió que empezásemos a acampar ya que el avión se nos retrasó y ya era entrada la arde cuando llegamos. Escogimos un precioso valle que había en lo más profundo del bosque. No se veía el fondo, la caída parecía muy peligrosa.
Tenía muchísimo miedo, ya que mi padre murió en un accidente aéreo hacía 4 años, y desde entonces no he estado cómoda con las alturas y los aviones.
Christine y Louis habían decidido bajar para inspeccionar la cueva y dijeron que volverían al anochecer. Sentí que iba a ser la última vez que los viéramos, pero no dije nada al respecto mientras se preparaban ya que era un mal innecesario para ellos.
Cuando ya casi no podíamos ver sus cuerpos debido a la espesa niebla del fondo. William decidió ir a por su cámara para hacer una foto a aquel esplendido lugar.
Entonces sentí un dolor en la cabeza que me dejo totalmente parada e inconsciente, cuando desperté William me estaba llamando, no le oía bien, solo le escuchaba decir mi nombre. Estaba completamente aturdida por el dolor punzante de la cabeza. Cuando recupere algo más de consciencia vi que la parte de atrás de la cabeza me sangraba..
-Que buen golpe te han debido de dar. –Dijo William aliviado de ver que me incorporaba sin problemas.
-¿Qué ha pasado?
-Eso me gustaría saber. Alguien ha cortado las cuerdas de Christine y de Louis.-Dijo alarmado.
Entonces Alison corrió para ver comprobar la terrible verdad. Alguien había cortado las cuerdas y las había cortado con mucha rapidez.

Mientras tanto a 1000 m bajo ellos
(Christine)
-¡¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡Me he roto la pierna!!!!
Estaba totalmente perdida y tenía miedo , aquel cañón parecía más una réplica exacta de Hawai pero sin mar. Veía una jungla hasta donde su visión le dejaba ver. Eso era lo que más miedo le daba, ya que aunque no tuviese una pierna rota no sabría que animales se pueden comer y los que se la comerían a ella. Entre dolores se arrastró para apoyarse en la pared del cañón. No encontrar a Louis allí, eso le dio más pánico aun. Todavía recordaba ese último momento antes de caer. Louis le estaba sonriendo y entonces mientras caía su pierna chocó con una piedra y se estampó contra el suelo. Después de recuperarse del susto se puso a pedir ayuda aunque nadie la oyese.
Antes de caer inconsciente debido al dolor tan intenso de su pierna vio como un joven asiático con unos tatuajes en el rostro, la miraba y le dijo algo en un idioma muy extraño, era una mezcla de francés y chino juntos con un poco de inglés.
-Lo siento, no te entiendo. – Cayó inconsciente mientras oía al asiático gritar algo.
Mientras tanto a 1000 m de altura.
(Alison)
-¡Tenemos que ir a por ellos!. –Dijo Alison desesperada.
-¡No sabemos que hay ahí abajo Alison! ¿no pienso ponerte ni a mi ni a ti en mas peligros!
-¡Eres un egoísta, cobarde!, ¡Huyes si quieres! ¡yo voy a bajar ahí a salvar a mi amiga!
-No te lo permitiré Alison.
-No pienso dejar ahí a Christine y  Louis a su suerte!-Dijo Alison dignamente.
Antes de que se diera cuenta, Willian había sacado una pistola de su chaqueta.
-Tú vendrás conmigo a la base militar. –Dijo con un tono codicioso y con malicia en sus ojos.
Entonces lo comprendí todo. El nunca fue mi amigo.

Mientras tanto a 1000 m bajo ellos.
(Louis)
He despertado en la orilla de un río. Estoy completamente empapado y tengo mucho frío. No sé qué hacer, estoy solo en lo que parecía ser una jungla tropical. Al no ver a Christine mi pánico ha aumentado. Mientras caía, me impulsé para llegar a un río muy cerca de la pared del cañón y la corriente me arrastró muy lejos de la zona donde había caído Christine. Pero no me libró de unos buenos arañazos en las manos y la cara. No tengo provisiones, mi ropa está empapada y nadie contesta a mis llamadas por radio. Mientras andaba descubrí una cueva en lo alto de la pared del precipicio. Decidí escalarla para llegar allí. Me costó unos cuantos arañazos pero conseguí subir. En ella había un fuego en el centro, pero no tenía rastros de vida. En las paredes había dibujos que parecían del Neolítico. Unos hombres con unas especies de pistolas láser disparando al grupo con lanzas. Entonces pude ver un extraño animal entre la parte superior de este dibujo. Era un ser humano pero con alas y con cuernos rodeado por un círculo de fuego.
“-¿Qué demonios está pasando?”

Mientras tanto al otro lado del cañón.
(Christine)
Me había levantado con una pierna inmovilizada. Mi dolor había desaparecido, el asiático parecía insistir que me quedase en cama, pero yo quería saber que estaba pasando y quién había cortado las cuerdas. Intenté comunicarme pero no lo conseguí.
Pasaron varios meses hasta que mi pierna sanó. Aprendí aquel idioma y fui capaz de expresarme con claridad.
El muchacho no me dijo nada más que huyese y no volviera, porque si no me pasaría lo mismo que a la mitad de su pueblo. Me dijo que hacia muchísimos años atrás, su pueblo se ocultó en aquel cañón porque el laboratorio los secuestraba para hacer experimentos de ADN y sus cualidades. Los rusos horrorizados de que el mundo fuese invadido por los mutantes, bombardearon el pueblo. Eso nos bastó para que se creyesen que estamos todos muertos y no hay población en la zona. Así que sus amigos ya pueden correr porque no podrán esconderse del laboratorio. Yo no temía mi seguridad. La que más me preocupa es Aliso le prometí que la cuidaría y protegería todo el viaje. Sería culpa mía de no estar ahí si le pasase algo.

Mientras tanto en el laboratorio secreto.
(William)
-¿Por qué me haces esto? –Gritó desde el otro lado del cristal.
-Porque mi era será.
-¿Tu era?
-Sí una era llena de anomalías genéticas. Y tu serás la primera hibrida perfecta.

Mientras tanto a 1000 m bajo tierra.
(Louis)
Llevo metido en este agujero más de dos meses ya en absoluta soledad. He intentado por todo lo posible encontrar a Christine. No veo salida de este maldito infierno tan caluroso que hasta te evapora la sangre. Llevo una vida muy nómada. He cambiado de cueva seis veces como mínimo.
No tengo muchas esperanzas de sobrevivir más tiempo. Tengo una fiebre que me ha mantenido al borde de la muerte varias veces este tiempo.

Mientras tanto en la otra punta del cañón.
(Christine)
Ya puedo andar bien. Los del poblado han estado mirándome mientras paseaba por la fatigante red de túneles enormes que tiene. Ellos han decidido acogerme en su sociedad si rezaba a su diosa por lo menos una vez. Y lo hice.  Me dieron un collar de oro y una figurita para rezarle y como símbolo de lealtad.
Después de la ceremonia me he ido con las niñas del pueblo a jugar a la jungla. Yo les contaba historias del mundo moderno. Ellas se asombraban con la vida tan fácil que teníamos. Entonces algo se asomó de los arbustos. ¡Era Louis!. Cuando nuestras miradas se cruzaron lo vi claramente. Era él. De repente cayo al suelo y mis compañeras me ayudaron a llevarlo hacia el pueblo. Allí se mantuvo en cama durante dos o tres semanas, yo rezaba a mi nueva diosa de que salvase a mi amado. Y mis plegarias fueron escuchadas. Ella lo salvó. Aunque estaba muy  débil.
Decidí que era hora de partir junto a Louis tres días después. Le di mis gracias al pueblo y recé por última vez a mi nueva diosa antes de salir.
-Yo también iré-Dijo el asiático en su extraño dialecto.
-Y yo- Dijeron muchos de los pobladores.
-No perdonaré al que nos quitó nuestra vida.-Dijo uno de ellos con rabia en los ojos.
-Bien, prepararemos un plan.
Tras varias semanas de preparación ejecutaron el plan.
Y si esperas que te cuente el final……Deberás esperar que la creatividad vuelva a mí y tendrás que preguntarme que pasó. Aunque puedes montar un final tú solo:
  1.  Que todos mueren en el intento.
  1. Matan al malo todos vuelven a casa con Alison y se quedan a vivir allí.
  1. Matan al malo y vuelven a Estados Unidos. 
  1. Fallen y vuelvan a intentarlo.
  1. Que las bestias los maten a todos durante el proceso. 
  1. Que explote el recinto.
  1. Que la transformación de Alison se cumpla y luchen contra ella…. Etc…….

Lo dejo a tu elección ya que puede haber más de 1000 finales en una historia.
Por eso se llama La historia de los 1000 finales.