domingo, 23 de abril de 2017

CLAUDIA CARPINTERO SÁNCHEZ



La historia de 1000 finales
Todo empezó una noche de 1936. Había habido un bombardeo en el parque Phong Nha Ke Band en China por parte de los rusos. Un poblado de agricultores fue masacrado debido a unos rumores de que había instalaciones secretas, pero, cuando los equipos de rescate y los militares llegaron no encontraron a ni una sola víctima, ni supervivientes. Ningún testigo vivo o muerto que diese una pista de lo que había pasado. Las especulaciones se hacían cada vez mas fuertes según el tiempo pasaba y las autoridades del país no encontraban respuestas lógicas que calmasen a la gente. Como todo, al final dejaron el caso sin resolver, y la gente se fue olvidando hasta que ese recuerdo desapareció.
Por cierto, me llamo Alison Daniels, soy geóloga americana y acabo de terminar la universidad junto a mis compañeros del club de investigación. Hemos decidido entre todos ir al parque que les h e mencionado antes. Queremos pasar unos días juntos antes de separar nuestros caminos. Mi mejor amiga y confidente, Christine Peters, una luchadora, sus padres no son muy agradables y desatan toda su ira contra ella, por eso es muy fría a veces pero tiene un gran corazón, de hecho tiene pensado alistarse en la armada, William Roswook., es un chico muy raro pero tiene su encanto, lo que mas me molesta es que no es nada intrépido y siempre lo cuestiona todo. Y por último pero no menos importante, Louis Valentino, un cazador en toda regla, fuerte, valiente y guapo. Es un chico muy osado para mi gusto pero Christine está loca por él.
Bueno, como os decía, al llegar al aeropuerto de Sahangai todos hemos cogido un autobús para llegar a nuestro destino, el parque de Los Milares de China. Así llaman al grupo que vive allí, pero nadie tiene pruebas de que existan.
Christine sugirió que empezásemos a acampar ya que el avión se nos retrasó y ya era entrada la arde cuando llegamos. Escogimos un precioso valle que había en lo más profundo del bosque. No se veía el fondo, la caída parecía muy peligrosa.
Tenía muchísimo miedo, ya que mi padre murió en un accidente aéreo hacía 4 años, y desde entonces no he estado cómoda con las alturas y los aviones.
Christine y Louis habían decidido bajar para inspeccionar la cueva y dijeron que volverían al anochecer. Sentí que iba a ser la última vez que los viéramos, pero no dije nada al respecto mientras se preparaban ya que era un mal innecesario para ellos.
Cuando ya casi no podíamos ver sus cuerpos debido a la espesa niebla del fondo. William decidió ir a por su cámara para hacer una foto a aquel esplendido lugar.
Entonces sentí un dolor en la cabeza que me dejo totalmente parada e inconsciente, cuando desperté William me estaba llamando, no le oía bien, solo le escuchaba decir mi nombre. Estaba completamente aturdida por el dolor punzante de la cabeza. Cuando recupere algo más de consciencia vi que la parte de atrás de la cabeza me sangraba..
-Que buen golpe te han debido de dar. –Dijo William aliviado de ver que me incorporaba sin problemas.
-¿Qué ha pasado?
-Eso me gustaría saber. Alguien ha cortado las cuerdas de Christine y de Louis.-Dijo alarmado.
Entonces Alison corrió para ver comprobar la terrible verdad. Alguien había cortado las cuerdas y las había cortado con mucha rapidez.

Mientras tanto a 1000 m bajo ellos
(Christine)
-¡¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡Me he roto la pierna!!!!
Estaba totalmente perdida y tenía miedo , aquel cañón parecía más una réplica exacta de Hawai pero sin mar. Veía una jungla hasta donde su visión le dejaba ver. Eso era lo que más miedo le daba, ya que aunque no tuviese una pierna rota no sabría que animales se pueden comer y los que se la comerían a ella. Entre dolores se arrastró para apoyarse en la pared del cañón. No encontrar a Louis allí, eso le dio más pánico aun. Todavía recordaba ese último momento antes de caer. Louis le estaba sonriendo y entonces mientras caía su pierna chocó con una piedra y se estampó contra el suelo. Después de recuperarse del susto se puso a pedir ayuda aunque nadie la oyese.
Antes de caer inconsciente debido al dolor tan intenso de su pierna vio como un joven asiático con unos tatuajes en el rostro, la miraba y le dijo algo en un idioma muy extraño, era una mezcla de francés y chino juntos con un poco de inglés.
-Lo siento, no te entiendo. – Cayó inconsciente mientras oía al asiático gritar algo.
Mientras tanto a 1000 m de altura.
(Alison)
-¡Tenemos que ir a por ellos!. –Dijo Alison desesperada.
-¡No sabemos que hay ahí abajo Alison! ¿no pienso ponerte ni a mi ni a ti en mas peligros!
-¡Eres un egoísta, cobarde!, ¡Huyes si quieres! ¡yo voy a bajar ahí a salvar a mi amiga!
-No te lo permitiré Alison.
-No pienso dejar ahí a Christine y  Louis a su suerte!-Dijo Alison dignamente.
Antes de que se diera cuenta, Willian había sacado una pistola de su chaqueta.
-Tú vendrás conmigo a la base militar. –Dijo con un tono codicioso y con malicia en sus ojos.
Entonces lo comprendí todo. El nunca fue mi amigo.

Mientras tanto a 1000 m bajo ellos.
(Louis)
He despertado en la orilla de un río. Estoy completamente empapado y tengo mucho frío. No sé qué hacer, estoy solo en lo que parecía ser una jungla tropical. Al no ver a Christine mi pánico ha aumentado. Mientras caía, me impulsé para llegar a un río muy cerca de la pared del cañón y la corriente me arrastró muy lejos de la zona donde había caído Christine. Pero no me libró de unos buenos arañazos en las manos y la cara. No tengo provisiones, mi ropa está empapada y nadie contesta a mis llamadas por radio. Mientras andaba descubrí una cueva en lo alto de la pared del precipicio. Decidí escalarla para llegar allí. Me costó unos cuantos arañazos pero conseguí subir. En ella había un fuego en el centro, pero no tenía rastros de vida. En las paredes había dibujos que parecían del Neolítico. Unos hombres con unas especies de pistolas láser disparando al grupo con lanzas. Entonces pude ver un extraño animal entre la parte superior de este dibujo. Era un ser humano pero con alas y con cuernos rodeado por un círculo de fuego.
“-¿Qué demonios está pasando?”

Mientras tanto al otro lado del cañón.
(Christine)
Me había levantado con una pierna inmovilizada. Mi dolor había desaparecido, el asiático parecía insistir que me quedase en cama, pero yo quería saber que estaba pasando y quién había cortado las cuerdas. Intenté comunicarme pero no lo conseguí.
Pasaron varios meses hasta que mi pierna sanó. Aprendí aquel idioma y fui capaz de expresarme con claridad.
El muchacho no me dijo nada más que huyese y no volviera, porque si no me pasaría lo mismo que a la mitad de su pueblo. Me dijo que hacia muchísimos años atrás, su pueblo se ocultó en aquel cañón porque el laboratorio los secuestraba para hacer experimentos de ADN y sus cualidades. Los rusos horrorizados de que el mundo fuese invadido por los mutantes, bombardearon el pueblo. Eso nos bastó para que se creyesen que estamos todos muertos y no hay población en la zona. Así que sus amigos ya pueden correr porque no podrán esconderse del laboratorio. Yo no temía mi seguridad. La que más me preocupa es Aliso le prometí que la cuidaría y protegería todo el viaje. Sería culpa mía de no estar ahí si le pasase algo.

Mientras tanto en el laboratorio secreto.
(William)
-¿Por qué me haces esto? –Gritó desde el otro lado del cristal.
-Porque mi era será.
-¿Tu era?
-Sí una era llena de anomalías genéticas. Y tu serás la primera hibrida perfecta.

Mientras tanto a 1000 m bajo tierra.
(Louis)
Llevo metido en este agujero más de dos meses ya en absoluta soledad. He intentado por todo lo posible encontrar a Christine. No veo salida de este maldito infierno tan caluroso que hasta te evapora la sangre. Llevo una vida muy nómada. He cambiado de cueva seis veces como mínimo.
No tengo muchas esperanzas de sobrevivir más tiempo. Tengo una fiebre que me ha mantenido al borde de la muerte varias veces este tiempo.

Mientras tanto en la otra punta del cañón.
(Christine)
Ya puedo andar bien. Los del poblado han estado mirándome mientras paseaba por la fatigante red de túneles enormes que tiene. Ellos han decidido acogerme en su sociedad si rezaba a su diosa por lo menos una vez. Y lo hice.  Me dieron un collar de oro y una figurita para rezarle y como símbolo de lealtad.
Después de la ceremonia me he ido con las niñas del pueblo a jugar a la jungla. Yo les contaba historias del mundo moderno. Ellas se asombraban con la vida tan fácil que teníamos. Entonces algo se asomó de los arbustos. ¡Era Louis!. Cuando nuestras miradas se cruzaron lo vi claramente. Era él. De repente cayo al suelo y mis compañeras me ayudaron a llevarlo hacia el pueblo. Allí se mantuvo en cama durante dos o tres semanas, yo rezaba a mi nueva diosa de que salvase a mi amado. Y mis plegarias fueron escuchadas. Ella lo salvó. Aunque estaba muy  débil.
Decidí que era hora de partir junto a Louis tres días después. Le di mis gracias al pueblo y recé por última vez a mi nueva diosa antes de salir.
-Yo también iré-Dijo el asiático en su extraño dialecto.
-Y yo- Dijeron muchos de los pobladores.
-No perdonaré al que nos quitó nuestra vida.-Dijo uno de ellos con rabia en los ojos.
-Bien, prepararemos un plan.
Tras varias semanas de preparación ejecutaron el plan.
Y si esperas que te cuente el final……Deberás esperar que la creatividad vuelva a mí y tendrás que preguntarme que pasó. Aunque puedes montar un final tú solo:
  1.  Que todos mueren en el intento.
  1. Matan al malo todos vuelven a casa con Alison y se quedan a vivir allí.
  1. Matan al malo y vuelven a Estados Unidos. 
  1. Fallen y vuelvan a intentarlo.
  1. Que las bestias los maten a todos durante el proceso. 
  1. Que explote el recinto.
  1. Que la transformación de Alison se cumpla y luchen contra ella…. Etc…….

Lo dejo a tu elección ya que puede haber más de 1000 finales en una historia.
Por eso se llama La historia de los 1000 finales.

sábado, 22 de abril de 2017

Manuel Casal



Saber querer,


La quise querer, pero no supe cómo quererla. Fue por culpa de los bajos niveles de cariños que recibí. Siempre me sobrecogía la belleza que observaba, muchas veces sentí que me enamoraba, pero nunca supe cómo querer a nadie. Nunca quise a nadie, porque nadie me quiso nunca.

Esperanza Tirado



Rock’n’roll stars,


La actuación nos llevaría del garaje a la fama. Ensayamos y nos dejamos las cuerdas vocales, los dedos y alguna baqueta en el intento. Pero, por culpa de los bajos nuevos, que ese día sonaron como un motor acatarrado, nadie dio un euro por el grupo del momento.

Alfonso Cañizares



Tiró la toalla,


Tiró la toalla por culpa de los bajos. No cualesquiera, sino de «esos» bajos que le hablan en silencio..., sin cesar..., durante todo el día..., en todo momento..., dentro de su cabeza; cerró los ojos entonando un «mea culpa».
Después fue sólo cuestión de dejarse caer.